¡Comenzamos el miércoles con las pilas cargadas!
Empezamos a adaptarnos a nuestra nueva casa y a nuestra nueva rutina. Unos madrugan más que otros pero, a las 7, todos vamos a celebrar la eucaristía y a las 7 y media ya estamos en el colegio.
Esta mañana, Alberto, Mateo y Sara han terminado de pintar las porterías frente a la atenta mirada de los niños deseosos de estrenarlas, pero tendrán que esperar hasta mañana; todavía queda que se seque la pintura.
A las 8 comenzamos la oración con los niños… Tanto ellos como nosotros tenemos grabada la canción «Jesús está en tí, está en mí, está en todos mis hermanos…».
A las 8 y media comienzan las clases. Los misioneros más intrépidos nos atrevimos con el inglés.
A las 10, un ratillo de merienda, que les encanta a los niños y ¡comienzan los juegos! ¡Por suerte hoy no nos ha llovido!
Por fin, después de una ardua mañana, ¡toca el almuerzo! La comida que hacen nuestras cocineras es exquisita; hoy ha tocado carne con arroz y ensalada de zanahoria y repollo.
Ya a la 1 nos vamos para casa y ¡sorpresa! M. Socorro había hecho rosquillas, ¡buenísimas!
Mientras hacemos hora para ir a la comunidad Ekunay, unos aprovechan para echarse la siesta y otros para hacer labores de la casa.
Ya preparados, íbamos a salir para la comunidad, peeerooo ¡otra sorpresa! se agarró a llover y tuvimos que hacer hora jugando al Uno hasta que escampó.
De camino a la comunidad se agarró a llover otra vez… No sabemos si ha sido por la temporada de lluvias o porque esta mañana Alberto cantó en misa a pleno pulmón.
Allí nos recibieron con los brazos abiertos, como estos tres días que hemos estado yendo, jugamos fútbol, voley y otros juegos con los más chiquitos, y después les dimos yucuta para merendar. Las colas eran enormes.
De vuelta a Morichalito, a M. Ana Rosa se le ocurrió la idea de viajar dándole el aire en la cara, así que decidió subirse en el maletero del coche con otros 10 jóvenes de Ekunay.
Para cenar, empanadas de M. Socorro. Hoy quería sorprendernos con una comida «made in M. Socorro».
Después de una cena compartida, con bendición de la mesa en jivi incluida, dimos por finalizada la jornada.
¡Mañana más y mejor!
