Evinayong 2019

Comida en Santidad

Amanece el penúltimo día en Evinayong, como siempre con las campanas a todo sonar mientras los gallos cantan sin cesar. Después de misa ya comienzan los abrazos, saludos y besos de los niños que, sin excepción, esperan en la puerta del colegio, como cada día, jugando y riendo entre ellos.

Después de formar, cada uno va a su clase….ha llegado el día…¡el día del examen!

Mientras dichos exámenes se van imprimiendo, los niños repasan a toda máquina la materia vista el último mes. Yo creo que nunca les habíamos visto tan concentrados a la gran mayoría. A la hora de repartir los folios y empezar a escribir se nota el gran silencio en todo el colegio. Dos horas más tarde, por fin, desde segundo de primaria hasta segundo de ESBA acaban; sólo nos falta tercero y cuarto de ESBA, que les espera un largo examen de matemáticas a la vuelta del recreo. Para finalizar la mañana, se hacen los últimos ensayos de bailes por cursos.

A la una y media, como ya se había hablado con antelación, venían a comer tres de las hermanas capuchinas y cinco curas, de los cuáles tres habían venido a pasar unos días a Evinayong. Las hermanas Patricia y Martina nos preparan para comer una riquísima paella junto con pescado y carne, a lo que Ana Rosa ha vuelto a participar con sus maravillosas croquetas y para acabar Magdalena nos ha cerrado la comida con uno de sus bizcochos.

Por la tarde, algunos nos ponemos a recoger la sala de los medicamentos y la de profesores, mientras otros se encargan de las pinturas de las pizarras.

Sobre las seis y veinte cogemos el coche para subir a la ermita desde la cual se puede observar todo Evinayong y alrededores, unas vistas preciosas.

Como siempre, después de la oración bajamos a cenar, pero lo que no sabíamos es que nos esperaba una sorpresa que nos habían preparado las hermanas de la casa.

Patricia y Martina nos han hecho unas bolsas de cacahuetes y nos han regalado de parte de la comunidad unos llaveros africanos, todo ello acompañado de una de sus alegres canciones. La mejor manera de acabar el día de hoy, sin lugar a dudas.