Nos levantamos, rezamos con un pasaje acerca de nuestra temática del día: el agua. Después de dar gracias a Dios por todos sus dones y pedirle fuerzas para el nuevo día, disfrutamos de un rico desayuno que nos da fuerza para ponernos en camino a la escuela.

Las clases continúan. Los talleres rotan turnos: descansa manualidades y aparece el taller de deportes. Hoy toca carrera de obstáculos con los ojos vendados. En el taller de higiene y salud, con un pequeño teatro de médicos y enfermos, aprenden a curar heridas. En baile, cambiamos la coreografía siguiendo nuestra temática del día.

Comemos el plato por excelencia de República Dominicana: arroz con habichuelas y carne de res. Los colores del plato son los de la bandera. 

A las tres salimos de camino a la parada de la guagua (el minibús de la región) que nos llevará a Sabana de la Mar. Después de dos horas de viaje, llegamos a la casa que tienen las hermanas en el municipio. Después de ser muy bien acogidos, damos un paseo para conocer el pueblo. Conocemos el puerto y la calle principal. Al volver, subimos a la azotea de la casa para disfrutar de una preciosa puesta de sol.

Cenamos otro plato típico, el mangú, una especie de puré de plátano que estaba acompañado de cebolla y huevo, además de ensalada, filetes de cerdo y el delicioso mango de la isla.

Al acabar el día, nos volvemos a juntar todos en la azotea para compartir anécdotas de los niños en las clases, consejos para seguir mejorando y unas risas.