Seguimos con la cuenta atrás de esta experiencia. Ya no nos quejamos del gallo o del coro a las 5 de la mañana, al despertar pensamos en que es un día menos en nuestra querida Evinayong .
Como cada domingo tenemos una pequeña ventaja: una hora más de sueño que se agradece después de todo un mes. Nos levantamos con energía y el día comienza con sus ajetreos .
Sin duda. la misa de los niños de las 9:00 es nuestra favorita. Compartir este momento tan importante con nuestros alumnos y los niños del pueblo nos hace muy felices .
¡Hoy ha sido especialmente bonita! Ya todos conocemos las canciones y todos hemos encontrado nuestro instrumento (panderetas, maracas….). Hemos tenido una mención especial por parte del Padre Tomás como muestra de agradecimiento, momento que nunca olvidaremos. Sin embargo, una vez más, el agradecimiento es nuestro. Nos vamos con mucho más que lo que nosotros podemos dejar .
Además ha tocado vestir nuestros conjuntos africanos a juego (que el sastre haya tenido que aguantarnos, finalmente ha merecido la pena)
Tras la misa, tenemos mil cosas que ultimar, preparar y organizar exámenes, pues mañana nuestros chicos se enfrenta a las recuperaciones que con tanto esfuerzo han preparado y nosotros hemos intentado dar lo mejor de nosotros para ayudarles.
Pero no todo es tan serio. El martes toca la fiesta final y también toca ultimar baile. Nos hemos atrevido a bailar los profes una canción africana (No sabemos dónde nos metemos estos chicos llevan el ritmo en la sangre).
Mientras unos bailábamos, Marisol y Ana Rosa han ido a llevar la comunión a Jesús y Viviana, junto con unas bolsas de comida y algunos juguetes para los 5 nietos de Viviana. En su casa, se quedaron impresionadas cuando, antes de recibir la comunión, fue a cambiarse de ropa para ponerse un vestido mejor. ¡Todo un ejemplo de vida!
Un día más las trenzas han estado presentes en los pequeños ratos libres. Unos se las han repetido y otros ya nos hemos dado cuenta que nuestro pelo no es tan bueno para hacernos trenzas.
Esta tarde teníamos una maravillosa invitación: conocer la finca de Mamá Anastasia (abuela de Jesús Mario y Laura). Hemos empezado con un poco de lluvia, pero aún así hemos pasado un rato espectacular. Laura nos ha contado toda la preciosa historia de su familia y luego tocaba ponerse las botas (ellos iban con botas, nosotros íbamos a la aventura una vez más). Hemos aprendido todo sobre todo a cerca de las piñas (estamos ya hechos todos unos expertos gracias a Anastasia ) .
Tras encontrar unas cuantas piñas perfectas hemos decido dejar de explorar la finca.
Un paseo desde la finca y unos últimos ensayos de baile, risas y conversaciones podrían definir nuestros últimos momentos del día.
Las enfermeras les tocaba cura de Jesús una vez más después de cenar.
Y así va llegando a su fin el día triste pero intenso y bonito una vez más.
Al ser el último blog de cada uno de nosotros hoy me toca despedirme y dar gracias a todas y cada una de las personas que han formado parte de esto (todas ellas lo saben y estarán siempre en nuestros corazones) También a quien lo ha hecho posible y nos ha cuidado (tanto la comunidad como la ONG y a la pequeña familia que hemos formado todos aquí).
Hoy me despedido con un poco de nostalgia pero siempre me han dicho que si se siente pena es porque está siendo algo importante e inolvidable.
























