Y llego el día, el día que desde el primer momento todos veíamos inalcanzable, el última día en Evinayong. Todos hemos amanecido sabiendo que hoy era especial, y algunos han decidido hacerlo incluso algo más inolvidable. Tirso y Gonzalo nos han dado la sorpresa y se han puesto de monaguillos en la misa de la mañana. Hasta Tirso se ha tenido que tomar el vino del cáliz durante la misa (lo cual no se esperaba para nada).
No solo nosotros sabíamos que era nuestro último día en la ciudad en la que llevamos todo el mes, el padre Tomás nos dio el regalo de bendecirnos al final de la misa a todos los voluntarios. Un gesto que nos ha hecho sentir realmente afortunados por toda la gente que hemos conocido durante nuestra estancia.
Al terminar la misa se han acercado muchos alumnos tanto de primaria como de ESBA. Ha sido la primera tanda de despedidas, aunque sabíamos que después quedaba la segunda y última la cual ninguno queríamos que llegara. Durante el desayunado hemos estado cogiendo fuerzas para la llorera que nos esperaba poco rato después. Éramos conscientes de que quedaba poco para despedirnos, por lo que hemos estado limpiando e intentado dejar la casa como la encontramos.
Y llegó la hora, tras muchas lágrimas y que Laura nos entregara unas cartas a todos, poníamos rumbo a Bata donde estaremos hasta que tengamos que marcharnos a Malabo. Al llegar era hora de comer y hemos disfrutado de unos pollos asados parecidos a los de España (solo que faltaban los pimientos asados).
Después de comer queríamos ir al mercado central de Bata pero hoy justamente estaba cerrado por lo que hemos ido algún puesto artesanal típico africano donde alguna (Cristina) ha comprado la tienda entera. No bastaba con eso así que nos hemos dirigido a otro puesto donde hemos seguido con las compras.
Necesitábamos movernos y hacer tiempo, por ello hemos ido a dar una vuelta y como buenos españoles hemos acabado sentados en un bar al lado del mar tomándonos una cervecita. La verdad que hemos pasado un rato muy bueno recordando muchos momentos vividos durante el mes.
Pensábamos que el día ya había acabado hasta que de camino al coche nos hemos encontrado a un hombre el cual nos ha asustado bastante por su mirada y presencia, pensábamos que se quedaría en eso hasta que nos hemos dado la vuelta y venía detrás nuestra. Al rato todo parecía gracioso pero en el momento la verdad que nos hemos cagado.
Al llegar a casa hemos estado jugando a las cartas y algunos han aprendido a jugar a algún juego. Hoy un poco más tardes de lo habitual hemos rezado vísperas y posteriormente una cena la cual se ha salido de la sopa diaria, hoy ha tocado una tortilla francesa que hemos podido disfrutar todos.
Después de un largo día y de muchas emociones hemos terminado el día cada uno a su manera, algunos hablando, otros jugando a las cartas y otros se han ido directamente a la cama.
A pesar de irnos de Evinayong, siempre permanecerá ese cachito de nuestros corazones que hemos dejado en cada una de las personas con las que hemos convivido. Como dice Ana Rosa, nosotros hemos sembrado y ahora le toca a DIOS ACTUAR.
Muchos de nosotros nos quedamos con el sentimiento de que nos ha sabido a poco y que queremos más. Ahora nos toca dar ejemplo y seguir el lema “Adelante siempre adelante, DIOS PROVEERÁ”












