Buenos días Bata
Nos despertamos en Bata tras concluir la misión en Evinayong, hoy ha sido un día distinto y muy especial. Empezamos con la misa de Don Emiliano, que nos habló de la dedicación en nuestra labor, de vivir esta experiencia como un acto de amor a los demás y de la llamada al voluntariado. Nos recordó que esa entrega tiene un valor profundo, puede transformar la vida de los demás y enriquecer la nuestra.
Después de un rico desayuno con vistas al mar desde el colegio Santa Carmen Sallés que la congregación tiene en Bata, salimos en dos coches, hermana Ana Rosa al volante de uno y Fran del otro y visitamos dos bazares en busca de artesanía. Paseamos por un mercado de calles estrechas y curiosas, repleto de telas y color, con un ambiente vibrante que invitaba a comprar algún detalle de recuerdo. Más tarde fuimos a la playa, donde compartimos una comida especial en un entorno relajado. Curiosamente el dueño del restaurante era un gallego muy simpático que llevaba más de 30 años en Guinea.
Al terminar de comer y después de una pequeña sobremesa, voluntarios y hermanas nos repartimos por la playa, unos descansaron con una merecida siesta, otros dieron paseos por la orilla del mar, otros nos bañamos como niños jugando con las olas.
Al finalizar el día solo puedo dar las gracias por esta misión, por las risas, la ilusión y cada momento vivido.
Adelante, siempre adelante. Dios proveerá.
Hasta pronto, Evinayong
30 de julio de 2026
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