Hoy hemos descubierto que incluso en un lugar tan distinto a nuestra casa, la rutina termina encontrando su sitio. El gallo ya no nos sorprende tanto, el camino hasta la Iglesia nos resulta familiar y las caras de los niños empiezan a convertirse en nombres, historias y sonrisas que esperamos ver cada mañana.
La jornada ha transcurrido entre clases, juegos y muchas ganas de aprender, tanto por su parte como por la nuestra. Poco a poco vamos entendiendo que en este voluntariado enseñamos algunas cosas, pero aprendemos muchas más.
Hemos incorporado el taller de higiene bucal. Cepillo en una mano, pasta de dientes en la otra y… ¡todos a lavarse los dientes! Entre risas, espuma y alguna que otra cara de sorpresa, compartimos un gesto tan cotidiano que, visto desde aquí, cobra un valor enorme. Porque educar también es cuidar, y cuidar es una de las formas más sencillas y bonitas de querer.
Mientras tanto, otro frente de batalla sigue abierto: la sala de informática. Estamos poniendo al día los equipos, organizando el material y haciendo todo lo posible para que pronto pueda convertirse en un espacio donde la tecnología abra nuevas puertas a los alumnos. No siempre el voluntariado consiste en estar delante de una clase; a veces también pasa por pelearse con un ordenador que decide no colaborar.
Pero la mejor incorporación del día no llevaba mochila ni cuaderno. Se llama Chani, es un pequeño gatito y, sin haber firmado ninguna solicitud, ya forma parte oficial del equipo de voluntarios. Aparece cuando menos lo esperamos, nos acompaña en nuestras tareas, reclama alguna caricia y consigue arrancarnos una sonrisa incluso en los momentos de más cansancio.
Al caer la noche volvimos a reunirnos alrededor de la mesa. Después de la cena, los inevitables comentarios sobre los partidos del Mundial y las anécdotas del día, hicimos balance de todo lo vividido.Y averiguamos que sucede cuando Luna se quita las trenzas!!!
Mañana volverá a cantar el gallo y comenzará un nuevo día. Y nosotros volveremos a responder con la misma ilusión, convencidos de que cada jornada, por cotidiana que parezca, es una nueva oportunidad para servir, aprender y dar gracias.
