Mi experiencia misionera en Evinayong

“No siempre podemos hacer grandes cosas, pero sí podemos hacer cosas pequeñas con gran amor.”
(Madre Teresa de Calcuta).
Viajé a lo escondido, y me di cuenta de que se puede hallar la felicidad en la selva más profunda.
Mi experiencia en Evinayong (Guinea Ecuatorial) me ha llenado el alma, me ha hecho crecer como persona. Los niños te hacen grandes y te dan todo sin recibir nada a cambio.
Fue un viaje con el que me traje la maleta llena de recuerdos, sonrisas y abrazos, muchos abrazos.
Una aventura inefable y llena de vida, que tuve la oportunidad de disfrutar con mi prima, alguien especial.
En Evinayong me he sentido como en casa. A ellos, ya les llamo familia.