El sábado ha comenzado con la alarma natural: el cantar de los gallos ha sido de nuevo el método para despertarnos. Poco después hemos celebrado la misa junto a las personas del pueblo y al acabar nos dirigíamos de vuelta a casa para disfrutar de un buen y gran desayuno.
Después, con el cuerpo alimentado y también algo dormido, poníamos rumbo a nuestra primera parada: Ebibeyin. Al llegar hemos visitado la catedral de Santa Isabel y, posteriormente, el obispado que nos ha impresionado bastante.
Hemos de decir que el trayecto no ha sido del todo tranquilo; entre las paradas de los militares en mitad de la carretera y que íbamos 10 en un coche, no ha sido del todo fácil conseguir una postura cómoda.
Más tarde, nos marchábamos a un mercado local. Ha sido un momento de impresión al ver la situación en la que se encontraba y, sobre todo, el olor que había. Poco tardamos en dar una vuelta e irnos a un supermercado para alimentarnos de unos bocatas bien merecidos.
Por la tarde, regresando a casa tuvimos otra parada: la casa de las Hermanas de la Caridad en el poblado de Mokom. Nos han hecho sentir como en casa gracias a su recibimiento tan acogedor. Nos enseñaron sus instalaciones y, después, compartimos el café y un tiempo de convivencia.
Tras despedirnos nos poníamos en carretera de vuelta a casa. Finalmente tras un rato más de coche hemos llegado a casa y hemos disfrutado de una riquísima cena.











