Y llegó la semana de los últimos… el último lunes. Parece que era ayer cuando estábamos haciendo nuestras listas de clase por primera vez.

Comienzo de la semana y ya el cansancio se va notando tras el duro trabajo, pero no hay nada que no se pueda contrarrestar con la sonrisa y el abrazo que nos regalan nuestros niños del cole al volver a vernos tras el fin de semana.

Nuestra liga de fútbol va llegando a su fin. Cada mañana alrededor del tablón de resultados la emoción es mayor por saber los ganadores. ¡Dentro de poco los tendremos!

La mañana transcurría con normalidad, pero, ¡cómo no!, aquí no hay dos días iguales. En el tiempo del recreo recibíamos una visita del todo inesperada, y es que, rodeado de algunos de nuestros niños, aparecía un chico con lo puesto y una bicicleta. Un viajero de los más peculiar, David, que resultó ser antiguo alumno del colegio concepcionista de Ponferrada. Comenzó su viaje en bicicleta desde su ciudad natal con el objetivo de recorrerse África, con fecha de salida pero sin fecha de vuelta, disfrutando de la hospitalidad africana y durmiendo en la casa de aquél que le diese cobijo.

La comida fue de lo más entretenida con sus anécdotas del viaje y, cómo no, deliciosa, con las lentejas de la mano de nuestras grandes cocineras, Martina y Patricia.

Por la tarde tocaba poblado, “Eboafan”, el último. Y como despedida tuvimos incorporaciones nuevas: las hermanas Martina y Patricia, y tampoco quería perdérselo nuestro compañero de hoy, David.

El pueblo nos recibió con multitud de niños, jóvenes y algunos padres. Fue una tarde muy divertida en la que todos disfrutamos, teníamos siempre una sonrisa y, a veces, no nos daban abasto los brazos para coger a tantos niños. A la vuelta, aprovechamos para a ver a Julia y darle algo de comida.

Llegamos a casa y nos despedimos hasta mañana de David, que con Martina en casa, no se iba a ir sin su buena cena. Terminamos el día con la oración y a coger fuerzas para el último martes.