Nos volvemos a levantar en familia, todos juntos para desayunar las arepas de María, no podía empezar mejor el día, aunque sea el penúltimo.
El mecánico a domicilio ha venido a arreglarnos los problemillas que tuvimos ayer para poder poner rumbo hacia Ciudad Bolivar. El Orinoco nos esperaba a un nivel que llevaba años sin alcanzar, debido a las lluvias de las últimas semanas. Tras la visita, hemos hecho una breve parada en casa para dejar a la hermana Isabel, ya que el cansancio acumulado a veces pasa factura. Y también para despedirnos de la hermana María con un abrazo grupal y mucha tristeza, que empezaba sus vacaciones en el campo.
Sigue nuestro día de turisteo en dirección hacia Puerto Ordaz, en el que los misioneros hemos aprovechado para recuperar un ratin de sueño. Nos ha acompañado Neila, un experta guía turística que nos ha llevado a comer a un estupendo centro comercial donde cada uno ha podido elegir lo que quería. Unos han optado por terminar de degustar comida venezolana y otros han sucumbido al mono de comida basura tradicional. Hemos paseado buscando souvenirs para nuestras familias pero no ha resultado del todo fructífero, por eso Yajaira sin perder la esperanza de encontrar esos dulces tradicionales venezolanos nos ha llevado a la estación. Allí, además de encontrar estas delicias anheladas, Mateo ha descubierto el mejor recuerdo vintage: una botella de Coca Cola de cristal grande, imposible de encontrar en España. Estaba muy ilusionado, como un niño con su Power Ranger nuevo, tanto que al enseñarlo a Isabel, de la emoción se le ha caído y se ha rotos en pedazitos. Estaba muy tristón, hasta que un pajarito llamado Yajaira, ha avisado a Neila para que le ha comprado otra: la felicidad de Mateo solo se puede definir con una imagen. También hemos visitado el parque Natural La Llovizna en Ciudad Guayana, que al llegar nos dimos cuenta que cerraba en media hora y para poder ver las increíbles cascadas hemos tenido que correr los 500 metros lisos.
La cena podría decirse que típica de Venezuela, ya que ha sido la disfrutada la mayoría de nuestros días: fiambre con pan Bimbo, aunque esta ha sido animada por una explicación detallada de la matanza de los cerdos en Ponferrada, con la cual soñaremos esta noche.
Hoy toca pijamada de misioneros, que no sabemos qué haremos cuando nos toque separanos.
P.D: os quiero familia.









