Lunes 30 de julio, iniciamos la cuenta atrás, ya estamos en el trayecto final, al principio pensábamos que la misión era larga, y ahora echando la mirada nos damos cuenta de que ya ha pasado el grueso de la misión, tan solo nos queda una semana con los niños.

Como todos los lunes hay rotaciones, y ahora es cuando ya todos hemos pasado por todas las actividades de la casa, grupos de: ropa, oración, lavar los platos, mantener el orden.
La temática de hoy ha sido “árboles y fruto”. En la oración vino la parábola de la mostaza, y se trabajó sobre esa temática, y finalmente quien canta, ora dos veces, así que también se incluyó una canción y la oración de Santa Carmen para comenzar el día.

Hoy el día pasó volando, oración, desayuno, colegio.
Este es el camino al colegio que atravesamos cada mañana.

Hoy tuvimos una sorpresa, en el colegio hoy fuimos los profesores los encargados de izar la bandera.

Los niños de mi clase tienen una cartulina con su nombre donde se les pone “postalitas” es decir “pegatinas” cuando van realizando las diferentes tareas en clase y lo hacen con un buen resultado. En este punto del curso de verano ya están terminando de rellenarlas.

Al regreso para la comida algún inconveniente nos hizo retrasar la comida un “chin” expresión local para decir un rato (que puede ser relativo, digamos que esta vez fueron unos quince minutos). Este pequeño retraso que parecería inocente tubo su repercusión pues después de la comida no fue como todos los días, en esta ocasión no hubo tiempo para café o descanso, y se llegó a dar la circunstancia de que el grupo de la casa que secaba los platos tuvo que hacer malabares para poder lavarse los dientes porque ya se debía estar de nuevo en el colegio. Allí estaba el punto estratégico donde se decidió preparar el material de los niños becados.

Llevamos el material del batey directamente, pero las prisas que no son buen consejeras nos hizo olvidar, el agua o la cámara de fotos, o ponerse el protector solar, repelente de insectos o llevar el chubasquero. Y el agua, una vez más en el viaje al batey, hizo su acto de presencia.

Pero algunos voluntarios ya experimentados en superar estos envites del tiempo ya saben cómo poner la lona y así evitar la lluvia en la medida de lo posible, el aprendizaje ha sido a base de prueba y error, lo que un día no funcionaba o tenía algún error técnico era subsanado en la siguiente intentona, hasta que digamos que parece que van dando resultados aparentemente acertados.

Después del batey al regreso a casa, unos fueron a comprar el material que faltaba y otros se quedaron duchándose para quitarse el polvo del camino pues el batey tiene dos formas de viajar, para que se entienda usaremos los nombres típicos y los llamemos clase turista y primera clase, en este caso la diferencia principal reside en que unos está cobijado y tienen asientos y los otros tienen que ducharse cuando llegan a casa.

Al parecer la compra de materiales no fue tan rápida como esperaba y se retrasó algo la comida, unos diez minutos.

Después de la cena se convocó una reunión para ver las cosas que faltan y por hacer pues mañana no tendremos clases ordinarias, pero ya lo leeréis en el blog de mañana, y el resto de la semana, tenemos que preparar los últimos días con los niños, en el batey y en clase y toda esta logística requiere preparación por antelación.

Bueno pues pongo estas breves líneas del blog y seguimos a todo tren que hay que seguir preparando cosas para mañana y lo que queda de semana.

Por favor, sigan rezando por nosotros, por los niños del colegio, por los niños del batey, por el proyecto, por la misión, por la congregación y todo los que se les ocurra. Muchas gracias por adelantado.

Un abrazo, y que Dios los bendiga a todos.