Hoy comenzamos el día, como ya es habitual, levantándonos y desayunando juntos. Además, hoy nos pusimos todos las camisas a juego que nos regalaron, lo que hizo que el ambiente fuera aún más especial y unido. Después nos dirigimos a la misa, un momento de encuentro y recogimiento que compartimos en comunidad.
Al volver, nos pusimos manos a la obra para terminar el mural de la pared, un trabajo en el que llevamos varios días y que poco a poco va tomando forma. Cuando llegó la hora de comer, hicimos una pausa para descansar y recuperar fuerzas.
Por la tarde nos reunimos para organizar la tincaba de mañana, preparando todo lo necesario para que salga lo mejor posible. Más tarde, aprovechamos un rato para hablar con nuestros familiares, algo que siempre nos hace mucha ilusión y nos acerca un poco más a casa.
Después nos dirigimos a rezar las vísperas, cerrando así la parte más activa del día con un momento de oración y tranquilidad. A continuación, fuimos a cenar y, como ya es costumbre, al terminar nos reunimos en nuestros banquitos para hablar, compartir lo vivido durante el día y disfrutar de la compañía unos de otros.
Poco a poco el día fue llegando a su fin, dejando tras de sí momentos sencillos pero muy especiales que hacen que esta experiencia siga siendo única.
