Nuestro camino continúa y la misión nos sigue llamando a dar lo mejor de nosotros mismos.
A punto de terminar la segunda semana de clases, empiezan a aparecer esos nervios por no llegar a tiempo a impartir todos los contenidos que habíamos programado. La mañana en Primaria ha transcurrido entre nuevos aprendizajes, talleres de abalorios y algún baile para desconectar y disfrutar juntos. Además, estamos preparando con mucha ilusión una coreografía por cada clase para el último día del campamento.
Mientras tanto, Madre Ana Rosa ha tenido que acercarse al taller para reparar una rueda que se había pinchado con un clavo. ¿Cuánto creéis que ha costado el arreglo?… Seguro que la mayoría pensaría una cantidad mucho mayor. Pues no: tan solo 3 €, una cifra muy distinta a lo que costaría una reparación similar en España.
Por la tarde hemos vuelto a poner rumbo a Mbé. Ya es el tercer día que compartimos allí talleres y realizamos el reparto de medicamentos. Hemos comenzado cantando varias canciones, acompañadas por la guitarra de Madre Ana Rosa, para recordar que Jesús está presente en nuestro día a día.
Después, nos hemos acercado a la zona escolar. Los más pequeños han disfrutado coloreando dibujos mientras los mayores jugaban un partido de fútbol. Al mismo tiempo, Madre Ana Rosa y Marisol repartían medallas de la Virgen Milagrosa. Además, hoy también hemos podido entregar gafas graduadas a varias personas que las necesitaban.
Antes de marcharnos, varias familias nos regalaron algunos tubérculos y bananas de sus cosechas. Son detalles que nos hacen mucha ilusión y que reflejan el cariño con el que siempre nos reciben.
Los días pasan muy deprisa y nuestra mochila se llena de experiencias y aprendizajes. Pero nuestras ganas de seguir ayudando y compartiendo esta misión siguen siendo las mismas que el primer día.
Un abrazo a todos los que nos leéis.
