“Blanco bootleg” ha sido la canción seleccionada por el DJ padre Mateo para amenizar el trayecto hacia la escuela esta mañana, si nos ponemos a bailar de pie a las 7:30 de la mañana los misioneros es por las posibles habladurías de los misioneros bailongos.
Al llegar, a parte de infinitos abrazos, hemos recibido dos ovaciones: la primera al decir que la semana siguiente sigue el campamento y que en la gymkana del día, tanto el primero, segundo y tercer ganador iban a tener premio. Imaginaros la primeras horas de clase, el ánimo, la ganas de fiesta y energía que tenían, como un niño indígena hasta arriba yukuta. La gymkana ha ido genial, los grupos estaban formados desde los más peques a los más mayores, que han liderado como buenos capitanes. Las pruebas iban desde dardos, juegos de agua… y con una novedad: tenían que responder preguntas estilo trivial para comenzar el juego.
Para sorpresa de nadie, de repente ha caído el diluvio universal camino al comedor. La sopa María ha entrado mejor fresquitos. La siesta de rigor (que nos deja medio K.O., para qué engañarnos), pero al ir hacia la comunidad, a Olalla y a Alma nos ha despertado el viento en el coche, ya que a Mateo hoy le ha acobardado la posible lluvia.
Llegamos a nuestro último día en la comunidad indígena de las Piñas y no ha faltado una aventura final: nos fuimos dando un paseo hasta “el caño”, donde ellos se bañan diariamente. Nada más llegar, los niños ya estaban tirándose, dando volteretas, lanzándose al agua… y Mateo, evidentemente, no ha dudado ni un momento en tirarse. Sin embargo, Alma, ilusa de ella, pretendía mojarse solo los pies, ya que no había traído ropa de baño. Los niños han empezado a tirarle agua y ha acabado dentro con ropa de calle, incluso se ha tirado desde una altura considerable con los ánimos de todos. Mientras tanto, Yajaira ha vigilado atentamente desde la orilla que nadie se hiciera daño y Olalla ha montado una peluquería improvisada haciendo trenzas dignas del mejor salón de belleza de Morichalito. Todo ha quedado bien documentado con las fotos y vídeos de M. Isabel.
Hemos vuelto empapados, con un posible resfriado acechando, pero muy felices. Para cerrar el día, Alma se ha estrenado con el rosario, que no se había animado aún (pese a los nervios, lo ha hecho genial). Y Olalla, que llevaba unos días un poco pocha, hoy no ha podido resistirse y ha arriesgado su salud intestinal con las riquísimas empanadillas de queso que han cocinado las hermanas venezolanas.










